El día antes de que Charlie Kirk fuera asesinado, estaba dando una clase en la universidad sobre ciencia, religión y magia. En esa clase, hablamos sobre las acusaciones de brujería en Salem en los años 1690 y las acusaciones de comunismo de McCarthy en los años 1950 en Estados Unidos. Ambas situaciones mostraron cómo el miedo excesivo a algo puede llevar a actos de violencia o injusticia contra grupos de personas que no son bien vistos por la sociedad. Esto está relacionado con lo que llamamos “pánico moral”, que significa que la gente siente mucho miedo hacia una amenaza, ya sea real o imaginaria. Este tipo de miedo puede hacer que las personas actúen de manera violenta hacia otras.

En la siguiente clase, íbamos a ver cómo estos conceptos se aplican a situaciones recientes de violencia política. Hay muchos ejemplos tristes que podríamos haber usado. Por ejemplo, el asesinato de Melissa Hortman y su esposo en Minnesota, que ocurrió el mismo día que el aniversario de otro incidente violento donde varios políticos fueron heridos. Estos hechos son parte de una serie de ataques violentos relacionados con la política que han ocurrido en los últimos años.

Es difícil saber exactamente por qué estas personas cometieron estos actos violentos, pero sabemos que están relacionados con la división y el conflicto que existe en la sociedad estadounidense actualmente. En mi investigación, he visto que tanto las personas de derecha como de izquierda a veces tienen miedo y desconfianza hacia quienes piensan diferente. Este temor viene de no entenderse y no querer interactuar con el otro grupo.

Por ejemplo, en el pasado, en Salem, las divisiones eran entre familias que competían por la tierra y entre las personas que vivían de la agricultura y las que vivían del comercio. Hoy en día, con el internet y las redes sociales, es fácil para las personas solo escuchar opiniones que ya son similares a las suyas, lo que aumenta la división.

Otro problema grande que contribuye a estos miedos y acciones violentas es la deshumanización, que significa ver al otro grupo como menos humano. En el pasado, las autoridades religiosas en Salem llamaban brujas a algunas personas, y en los años 1950, ciertos políticos acusaban a otros de ser comunistas. Hoy, en las redes sociales y otros medios, vemos algo similar cuando las personas son marcadas de maneras que las hacen ver mal, solo por pensar diferente.

Por suerte, también hay esfuerzos para reducir esta división. Por ejemplo, en mi universidad y en muchas otras, hay programas que buscan aumentar la discusión y el entendimiento entre personas de diferentes opiniones políticas. Esto ayuda a que las personas se escuchen y entiendan mejor, en lugar de solo pelear.

En resumen, en nuestra clase vimos cómo el miedo irracional puede llevar a situaciones muy malas y violentas. Hemos aprendido que es importante entender y dialogar con personas que piensan diferente para evitar conflictos y problemas mayores.