En España, los obispos han expresado su preocupación sobre cómo la división política podría afectar a las comunidades cristianas. Esta inquietud se ha reflejado en un documento estratégico que se presentará próximamente y que abarcará los planes y enfoques de la Iglesia para los siguientes cuatro años. Los líderes eclesiásticos están alarmados por la posibilidad de que las tensiones políticas actuales se infiltren en las comunidades religiosas, alterando la armonía y la unidad que estas comunidades han mantenido tradicionalmente. Este documento busca ofrecer directrices para evitar que la polarización política dañe el tejido social y espiritual de estas comunidades.