El bioquímico Javier Abel Menéndez, originario de Ciaño, Langreo, nacido en 1972, es una eminencia en la investigación del cáncer en España y es frecuentemente citado a nivel internacional en esta materia. Actualmente, lidera el grupo “Metabolismo y Cáncer” en el Instituto Catalán de Oncología en Gerona, dentro del Programa ProCURE contra la Resistencia del Cáncer. Su investigación se concentra en entender cómo el metabolismo influye en la aparición, desarrollo y resistencia del cáncer al tratamiento, lo que ha impulsado el desarrollo de nuevas terapias farmacológicas.

Menéndez ha dedicado más de tres décadas a la investigación del cáncer, haciendo hincapié en cómo las células procesan los alimentos, un enfoque conocido como metabolismo. Este estudio revela que el metabolismo puede ser un factor causante del cáncer, desde la formación del tumor hasta su metástasis y la resistencia a tratamientos. Esta perspectiva busca alterar o dirigir el metabolismo de manera farmacológica o mediante cambios en la dieta y hábitos diarios. Menéndez subraya la importancia de entender las bases moleculares del metabolismo, resumiendo el concepto con la frase “somos lo que comemos”, aplicado a nivel celular para combatir las células cancerosas que compiten con las células normales.

Reflexionando sobre el inicio de su carrera en 1997, Menéndez destaca un cambio sustancial en el campo de la oncología: el cáncer ya no es sinónimo de muerte. Con más del 50% de los cánceres curables y un incremento notable en la supervivencia de ciertos tipos como el de mama, el avance en la identificación de alteraciones moleculares específicas ha revolucionado el tratamiento, alejándolo de enfoques anteriores que no distinguían entre tipos de cáncer y dependían de tratamientos generalizados y altamente tóxicos.

Al abordar el envejecimiento, Menéndez describe un “tsunami gris” debido al aumento de población mayor de 80 años que probablemente sufrirá múltiples enfermedades. Este fenómeno exige una mayor comprensión de los mecanismos moleculares del envejecimiento, comparables a los avances vistos en oncología hace décadas. Las enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson, también podrían beneficiarse de estos nuevos paradigmas de investigación molecular en el futuro.

Menéndez critica la actual complejidad de discernir entre ciencia sólida y pseudociencia en un contexto donde la rapidez de la información tiende a homogeneizar el conocimiento sin distingo de su veracidad. En este sentido, lamenta la mala influencia de diseñadores de políticas en Estados Unidos que atentan contra el avance científico y comparte preocupaciones expresadas por compañeros investigadores sobre el estado actual de la ciencia en dicho país.

Finalmente, Menéndez realiza un llamado a preservar y expandir el conocimiento científico como núcleo del progreso social y económico, recordando que España debe valorar más la ciencia como motor de crecimiento. Su trayectoria y sus logros, incluyendo su amplia publicación en artículos científicos y participación en congresos, así como distintas distinciones y premios, reflejan su compromiso y destacada contribución a la ciencia médica, especialmente en el campo oncológico, donde sigue luchando no solo por avanzar en su comprensión del cáncer sino también por mejorar la interpretación pública y política de la ciencia.