Bruselas, 4 de septiembre de 2025 — Una reciente investigación de alcance europeo revela un creciente deseo por parte de la ciudadanía europea en que la Unión Europea adopte un rol preponderante en la defensa frente a crisis internacionales y amenazas a la seguridad, a la par que se insta a una mayor transparencia y cohesión entre los Estados miembros. La más reciente edición de la Encuesta del Eurobarómetro, llevada a cabo por el Parlamento Europeo, indica que el 68% de los participantes prefiere una UE con un enfoque más activo en la protección de sus ciudadanos contra riesgos de índole global. Este deseo de solidaridad se intensifica cuando se trata de la cooperación intergubernamental, donde un abrumador 90% de los europeos exhorta a una colaboración más estrecha entre los gobiernos ante el actual escenario geopolítico.

La preocupación de los ciudadanos por el ambiente político y económico vigente es palpable en los resultados de la encuesta. Al indagar sobre las prioridades de la UE en el panorama mundial, las áreas de defensa y seguridad emergen como principales, seleccionadas por el 37% de los encuestados, seguidas por temas de competitividad, economía e industria, con un 32%. En el ámbito nacional, los europeos muestran una particular inquietud por la inflación y el incremento en el coste de vida, apuntados por el 41%, problemas que continuamente han suscitado preocupación desde los últimos comicios europeos. Asimismo, la defensa y la seguridad (34%), junto con la lucha contra la pobreza y la exclusión social (31%), también son reconocidas como áreas esenciales que el Parlamento Europeo debe priorizar.

Roberta Metsola, Presidenta del parlamento europeo, recalcó la importancia de estos hallazgos, manifestando que la ciudadanía de la UE clama por un foco en la seguridad y economía, buscando estabilidad dentro de la Unión y esperando que Europa proyecte una voz fuerte y unida frente a un mundo cada vez más incierto. “Por ende, nuestras prioridades y el próximo presupuesto de largo plazo de la UE deberán habilitar a la Unión para enfrentar las nuevas realidades geopolíticas”, afirmó. Ella subrayó que el Parlamento ha escuchado y ahora debe actuar con decisión, invertir en lo esencial y proporcionar resultados concretos para sus ciudadanos.

Los datos también reflejan un marcado interés por una financiación conjunta de grandes proyectos, siendo que el 78% de los europeos está a favor de fomentar más iniciativas a nivel de la UE en vez de hacerlo individualmente por los Estados miembros. Paralelamente, la necesidad de transparencia y rendición de cuentas sigue siendo fundamental, con un contundente 91% de los encuestados creyendo que el Parlamento Europeo debe contar con todas las herramientas e información necesarias para supervisar de manera efectiva el gasto de la UE. Además, un significativo 85% de los ciudadanos apoya que los fondos de la UE estén condicionados al cumplimiento de valores democráticos y al estado de derecho por parte de los Estados miembros.

Resulta igualmente relevante que los europeos continúan percibiendo de manera positiva la pertenencia a la UE, con casi tres cuartos de los encuestados (73%) creyendo que su país se ha beneficiado de su inclusión en la Unión, destacando contribuciones a la paz y seguridad (37%), mejoras en la cooperación entre Estados miembros (36%) y el crecimiento económico (29%). Además, el 72% opina que las actuaciones de la UE tienen un impacto directo en su vida cotidiana, con la mitad describiendo este impacto como positivo (50%).

La Encuesta del Eurobarómetro de primavera de 2025 fue ejecutada por una agencia de investigación regional entre el 29 de mayo y el 5 de junio de 2025, abarcando a los 27 Estados miembros de la UE. Se llevó a cabo incluyendo 26,410 entrevistas tanto presenciales como por vídeo (CAVI), con los resultados ajustados de acuerdo al tamaño poblacional de cada país. Estos resultados ofrecen perspectivas valiosas mientras las instituciones de la UE se preparan para establecer las prioridades para el presupuesto de largo plazo después de 2027, con el objetivo de alinear la financiación con las expectativas ciudadanas de una Europa más robusta y unificada.